Deserción escolar puede aumentar tras altos costos en útiles y uniformes

El promedio mínimo de inversión para hacer las compras pertinentes para el nuevo año escolar supera los 70 millones de bolívares, 135 % por encima de lo percibido en caso de que el empleado reciba salario mínimo.

El pasado mes de junio el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció el aumento del 103 % del salario mínimo y, a su vez, el incremento del ticket de alimentación, el agregado de ambos arroja un ingreso total de Bs 5.196.000

Las compras de  los útiles escolares van desde una caja de lápices de 12 unidades que puede costar 4 millones de bolívares, los precios de los cuadernos puede variar entre 3.000.000 a 5.000.000 de bolívares.

Una camisa actualmente cuesta entre 7.000.000 a 10.000.000 de bolívares, los pantalones van desde 11.000.000 a 18.000.000 de bolívares y los monos tienen un valor hasta de 15 millones de bolívares, todos estos uniformes dependiendo de la talla y calidad.

Urge actuación del gobierno  

Es necesario que el gobierno nacional ejecute un plan de dotación o subsidio de uniformes y útiles escolares a niños y adolescentes.

Hoy día, madres y padres se enfrentan al dilema de elegir entre comprar comida o adquirir la lista de útiles y los uniformes para los pequeños de la casa.

No se trata de regular precios o intervenir empresas, se ha demostrado que ese tipo de medidas solo traen más escasez, se debe incentivar la producción nacional y otorgar divisas a precio preferencial en función de garantizar precios acordes a la realidad de los ciudadanos.

Ingenio ante la crisis

A pesar de la situación actual las familias venezolanas no se amilanan y entre ofertas, ropa usada, materiales reciclados, así como largos recorridos en busca de precios accesibles, tratan de cubrir las necesidades básicas de uniformes y útiles escolares.

Usar cuadernos del año anterior, uniformes que aun estén en buenas condiciones. Al igual que el bolso y los zapatos, son medidas optadas por padres de familia para que los niños no dejen de asistir a la escuela.

No hay salario que aguante esta crisis, sobre todo en un país como el nuestro donde prácticamente todo el ingreso se va en comprar la poca comida que se consigue en los supermercados.

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