Las luces y las sombras de un pensador

Mario Briceño Iragorry: una juventud culpable, una madurez absuelta

Por Nelson Morales 

Producto de la promulgación del Decreto 277, en el que se ordena el cambio de nombre de la biblioteca pública de Trujillo, surgió con mucha fuerza un debate sobre la figura de Mario Briceño Iragorry. En este artículo se analiza ese debate.

Las actuaciones y pensamiento político de Mario Briceño Iragorry fueron el centro en el 2009 de un volcán en erupción. Unos lo acusaban de racista y de haber sido un esbirro del gobierno de Gómez. Otros lo defendían por considerarlo un escritor de grandes ideas y un revolucionario. El conflicto comenzó cuando el gobernador –de entonces- Hugo Cabezas, promulgó el decreto 277 a través del cual se ordenaba  “el cambio de epónimo de la Biblioteca Pública Central «Mario Briceño Iragorry» (…) para llamarse Biblioteca Socialista «Doctor y General Antonio Nicolás Briceño».

Biblioteca Pública Central «Mario Briceño Iragorry» ubicada en Trujillo Capital/ Imagen Cortesía

A diez años de aquel debate, en el que intervinieron intelectuales y políticos, los trujillanos y venezolanos aún entienden poco sobre el tema. El periodismo le debe una respuesta fundamentada y desprejuiciada a las interrogantes que se abrieron en el debate  ¿Fue realmente MBI un racista y un colaborador de la dictadura de Gómez? O ¿Fue un político y escritor importante que promovió los cambios democráticos en nuestro país?

Briceño Iragorry en efecto fue un funcionario del gobierno de Gómez en su juventud y aunque rectificó al término del gobierno de López Contreras, eso no borra sus actuaciones de joven; pero sus posteriores acciones lo reivindican y confirman su cambio de concepción.

Mario Briceño Iragorry no fue un traidor a la patria ni mucho menos, opina el profesor de literatura del NURR, Alí Medina Machado: “Los que hoy están en contra de la figura de Mario Briceño Iragorry son muy pocos, este tiene una vasta aceptación en entre los intelectuales venezolanos por el contenido de su pensamiento y sus lecciones”.

Un funcionario de Gómez

Mario Briceño Iragorry en su juventud ciertamente fue un funcionario de peso durante el gobierno de Gómez, de hecho, llegó a ocupar el cargo secretario de gobierno, cónsul y  gobernador en dos oportunidades. Sin embargo, para la fecha la élite intelectual-positivista venezolana estaba del lado de Gómez.

Además, el factor familiar también ejerció  una importante influencia en él. Por un lado estaba su cuñado, Mariano Picón Salas, quien era funcionario de la cancillería y apoyó al gobierno de Gómez. Y por el otro estaba Victorino Márquez Bustillos, esposo de su tía, Enriqueta Iragorry.

Márquez Bustillos fue diputado en varias ocasiones, cuando Gómez  decide irse a Aragua a comandar desde allí el ejército, deja como presidente encargado a Bustillos: es decir, el hombre de la entera confianza de Gómez era el tío político de Briceño Iragorry.

Huma Rosario, cronista del municipio Trujillo, y uno de los principales detractores de MBI, insiste a una década después de la polémica: “fue director de política  y ser director de política es ser policía y sapo”. Agrega: “Una persona que apoya una dictadura tan sangrienta nunca cambia (…) Mientras morían jóvenes en la rotunda él estaba en su escritorio”.

Rosario acusa también a Mario Briceño de “haber vendido a Herbert Spielberg piezas cuicas con las que hizo un museo en New York, el 24 de febrero de 1916” con tan solo 19 años. Así mismo, lo responsabilizó de la captura de Pio Tamayo, el asesinato de un joven en Valencia a mano armada (esto se encuentra en las memorias del padre de Alfredo Sadel), pedirle dinero a Gómez en la carta del 10 de mayo de 1928, ser una persona de ideas racistas y defender la leyenda dorada.

Rosario comentó que las últimas dos acusaciones se pueden encontrar en el libro Tapices de la Historia Patria de Briceño Iragorry, que fue publicado en 1934 cuando tenía 37 años.

Un positivista

La época que le tocó vivir a Briceño Iragorry de joven no fue nada fácil, los intelectuales podían opinar libremente siempre y cuando no se metieran con el gobierno. Se puede mencionar a intelectuales de la talla de Laureano Vallenilla Lanz, Pero Manuel Arcaya, Cesar Zumeta, Lisandro Alvarado, Mariano Picón Salas, entre otros, quienes fueron grandes pensadores pero justificaron el gobierno de Gómez bajo la tesis del “Gendarme Necesario”.

No había cabida en esa Venezuela a la difusión de ideas democráticas que cuestionaran el poder. Cualquier intento de decir algo en contra del régimen era motivo de exilio o encarcelación y tortura. Todos los intelectuales estaban convencidos de la validez de la tesis del “orden y progreso” de Comte, la cual situaba los intereses de la nación por encima de los intereses de los individuos.

La gran rectificación

Ciertamente tenemos un Briceño Iragorry que avaló y justificó la dictadura de Gómez. Ahora bien, posterior a la muerte de Gómez, Briceño Iragorry es nombrado por Eleazar López Contreras como Ministro Plenipotenciario para Centroamérica. Todo indica que durante los años de Briceño Iragorry en Costa Rica se produjo el cambio en su pensamiento. Los investigadores tienen pendiente la tarea de precisar las razones de ese cambio.

Al término del gobierno de López Contreras, Briceño Iragorry es llamado de nuevo al país. Esta vez, su amigo de la Academia Militar, Isaías Medina Angarita, le invitó a ocupar la Dirección del Archivo General de la Nación. Durante su estadía allí se conoce que Mario Briceño estuvo de cerca trabajando con el Congreso, en proyectos de ley orientados a promover el voto universal para la elección del Presidente y una ley contra el enriquecimiento de los funcionarios del gobierno.

En 1945 se opone férreamente al golpe de estado perpetrado contra Medina Angarita

y sobre esto diría “: “Gallegos llegó a la presidencia de la república como consecuencia de un golpe de Estado, perpetrado contra el gobierno más libre y democrático que ha tenido Venezuela en sus ciento treinta y nueve años de vida independiente”. Como vemos claramente, ya la libertad y la democracia tienen un valor imperante para él.

Además, uno de los factores que provocó su cambio de concepción fue la relación con Jóvito Villalba y su cercanía a Unión Republicana Democrática (URD), partido de ideas democráticas y liberales. En 1928 tenemos a un Briceño Iragorry que apoya el gobierno de Gómez, pero en 1952 lo vemos denunciando la dictadura de Marcos Pérez Jiménez a viva voz y como candidato a la Asamblea Nacional Constituyente por URD, defendiendo ideas de libertad y democracia. Indudablemente dio un viraje de 180 grados en su pensamiento y acción.

Al reflexionar sobre su pasado, Mario Briceño se auto-acusa de “Prudencia culpable”, él siempre reconoció su error de haber sido funcionario de joven de esa dictadura.

De conservador a revolucionario

Para el profesor de literatura e investigador de NURR, Alí Medina, no se puede juzgar a Mario Briceño por lo que hizo en su juventud, porque lo importante es cómo se comportó al final de su vida. Para Medina, Briceño Iragorry es un pensador trascendental que cometió errores como cualquier ser humano, pero que rectificó y nos dejó un enorme legado  en su obra.

Medina considera que es digno de reconocimiento el que, a diferencia de lo que ha ocurrido con muchos pensadores y políticos, en la madurez abandonó las posiciones conservadoras y asumió las revolucionarias. Señala que en la juventud de MBI ocurrieron varios chispazos, por ejemplo, el rechazar escribir la biografía de Gómez en el año 1928. Así como el hecho de ser exiliado por oponerse a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Así mismo, el profesor de literatura latinoamericana, Juan (cho) Barreto, manifestó: “Es evidente que quienes redactaron este decreto desconocen completamente el ideario de Briceño Iragorry”. También aseveró “y ojalá nuestros dirigentes pudiesen escribir algún ensayo como por ejemplo “Mensaje sin destino”.

Como diría Ramón J Velázquez “En Mario Briceño Iragorry la historia es futuro, la historia es mensaje, la historia es vida”. En su obra encontramos grandes relatos históricos de personajes que fueron ejemplo vivo de conductas patrióticas, es el caso de El regente Heredia o la piedad heroica o El caballo de Ledesma.  También nos encontramos una especie de sociología histórica que analiza en las consecuencias del pasado las causas del hoy.

La vida de Mario Briceño es un entrecruzamiento de múltiples visiones. Algo loable de su figura es que no temió reconocer que se había equivocado y, a pesar de ello, sigue llevando hasta el día de hoy el estigma de haber sido funcionario del “gomecismo” en su juventud.

Es de destacar la valentía con la que asumió el cambio, teniendo que enfrentar a causa de sus ideas, la persecución política y el exilio; cuando pudo seguir pensado y escribiendo tranquilamente en su escritorio.

La biblioteca retomó su nombre       

El debate sobre su figura sigue estando vigente.  En 2013 con la llegada del nuevo Gobernador, Henry Rangel Silva, se derogó el decreto 277 y la biblioteca pública ha vuelto a llamarse “Biblioteca Pública Central «Mario Briceño Iragorry».

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